Educación diabética

Aunque ya existen guías de práctica óptima en atención diabética, como la Guía Global para la diabetes tipo 2 de la FID, y ya hay varios marcos para orientar su implementación, sigue siendo un desafío en todos los países cubrir la distancia que separa la atención real de la óptima.

Inversiones en educación y cambios

Una parte importante de cualquier solución es la educación. Se necesita educación específica para la diabetes dirigida al personal sanitario y las personas con la afección; además, se necesita formación para ayudarles a integrar nuevos conocimientos y transformar las prácticas antiguas. Esto último es fundamental si queremos mejorar los resultados clínicos para las personas con diabetes. Se ha demostrado que, sin un método planificado y la determinación de cambiar el comportamiento clínico o personal, apenas hay avances. Se deben realizar inversiones no sólo para garantizar que haya una educación diabética especializada accesible para el personal sanitario y las personas con diabetes, sino también para garantizar que ambos grupos reciban formación sobre cómo implementar el cambio 1   2 .

Los Ministerios de Sanidad y los administradores sanitarios necesitan reconocer y respaldar las necesidades especiales sanitarias de las personas con diabetes 1 , y esto incluye diseñar sistemas sanitarios que faciliten la práctica óptima 2 . Para poder ofrecer una buena atención diabética a la población es necesario coordinar los sistemas sanitarios a los tres niveles. En el centro de la atención sanitaria se encuentra la persona con diabetes, su familia y sus cuidadores más inmediatos. A nivel intermedio se encuentran la comunidad y las organizaciones sanitarias en las que se presentan los servicios sanitarios. Para un funcionamiento eficaz por parte de todos los proveedores necesarios a fin de atender a una persona con diabetes es necesario que existan políticas de apoyo y marcos económicos. El marco para la atención innovadora de afecciones crónicas de la Organización Mundial de la Salud 3  ofrece orientación sobre las relaciones entre, y los contenidos de, estos tres niveles. Este marco se diseñó para servir de ayuda dentro de distintos entornos de recursos, ricos o pobres, y se ha desarrollado con métodos que se han sugerido para la mejora de la calidad a fin de fortalecer incrementalmente los sistemas sanitarios para la diabetes y otras enfermedades crónicas (véase “Más allá del acceso a la insulina”).

Los procesos de mejora modernos han tenido resultados positivos en muchos países, como Canadá, EEUU, Reino Unido, Ghana, Malawi, Sudáfrica, Rusia y Perú. Un factor crítico de su éxito ha sido que han desarrollado e implementado soluciones específicas para su entorno 2 . Podría ser necesario reorganizar los recursos reales o añadir otros nuevos a fin de cubrir vacíos en los servicios sanitarios, como la formación de equipos interdisciplinares formados especialmente para impartir educación diabética para el autocuidado y su seguimiento, o el acceso a medicamentos esenciales unido a una educación que sirva de base para su utilización. El avance de la atención diabética no sólo depende del aumento de conocimientos y el cambio conductual, sino también del uso de métodos probados para avanzar los sistemas sanitarios a fin de que fomenten prácticas óptimas 4 .

Educación y apoyo al autocontrol

“La educación para el autocontrol diabético (EACD) y el apoyo continuado para el autocontrol son componentes críticos de una atención diabética eficaz y contribuyen notablemente al cambio metabólico y psicológico.” (5). En muchas áreas del mundo, las personas con diabetes no pueden acceder a este tratamiento esencial. Es fundamental que exista una EACD interactiva para las personas con diabetes a fin de que entiendan su afección, se protejan a sí mismas de posibles daños y realicen cambios de estilo de vida para optimizar su salud. Para diseñar un programa accesible, es necesario ofrecer financiación para personal sanitario con formación especializada en EACD. Los programas deben ser asequibles a nivel local, ofrecerse en áreas accesibles para la población diana, impartirse a un nivel de alfabetización apropiado y ser culturalmente relevantes. La educación y el apoyo para el autocontrol diabético deben estar disponibles y ser accesibles para las personas con diabetes si se quiere conseguir resultados óptimos 5 .

Las personas con diabetes tienen el derecho de entender su enfermedad, realizar elecciones documentadas y recibir una atención basada en la práctica óptima. Deben ser parte del equipo que controla su afección. Esto tan sólo se puede conseguir si los equipos interdisciplinares y las personas con diabetes tienen la información y las herramientas para realizar cambios basados en la práctica óptima y se utilizan estrategias de mejora reconocidas para respaldar un cambio de sistema que tenga sentido.

Cuadro de texto 4.4: Encuesta sobre prácticas de educación diabética

La Sección Consultiva de la FID sobre Educación Diabética llevó a cabo una encuesta en 2008 para poder conocer mejor las prácticas de educación diabética en todo el mundo y ofrecer una perspectiva preliminar de la educación diabética en áreas concretas. El propósito de la encuesta era recopilar respuestas de proveedores relativas al entorno en que ejercen, a la descripción de los equipos de diabetes, a los recursos para la educación diabética, a los servicios a la comunidad y a los obstáculos que dificultan la educación diabética.

El cuestionario de la encuesta se basó en los estándares de estructura y proceso para la educación sanitaria en diabetes definidos en los “Estándares internacionales de consenso para la educación diabética” de la FID 6 , que ofrecen un punto de referencia para evaluar la calidad e los programas de EACD.

Las encuestas las completaron profesionales sanitarios seleccionados para participar en sesiones de educación de educadores. Quienes respondieron a la encuesta fueron representantes de instituciones sanitarias de las regiones Africana, Europea, de Oriente Medio y África del Norte, de América del Norte y el Caribe y de América del Sur y Central de la FID.

Resultados de la encuesta

Los resultados de la encuesta aportan datos preliminares sobre el estado de la educación diabética en las distintas regiones. Respondieron 45 de los 55 participantes, dando un índice de respuesta del 82%. Las respuestas procedieron de 26 países de las cinco regiones.

Los resultados indicaron que la educación diabética estaba integrada dentro de programas nacionales de diabetes en dos tercios de los países que tenían un programa de este tipo. Los resultados también demostraron que la educación diabética se practicaba en diferentes entornos y que era impartida por muchos proveedores sanitarios distintos. Cuando se preguntó sobre los obstáculos más significativos para la educación diabética, el elemento que más se citó fue la falta de recursos, en relación al número de educadores de diabetes y desde la perspectiva del sistema (ver Figura 4.1). Otro obstáculo importante fue que las personas con diabetes no tenían tiempo o ayuda por parte de sus empleadores para buscar educación diabética. Los resultados también confirman que, a pesar de la presencia de programas nacionales de diabetes, las personas con diabetes podrían no tener acceso a una educación y una atención adecuadas.

Estos datos están limitados por la muestra escogida para participar y no deberían considerarse estadísticamente representativos. Sin embargo, quienes respondieron nos ayudaron a comprender su percepción de la educación diabética en su país. A pesar de las limitaciones de la encuesta, los resultados demuestran que existe una clara necesidad de aumentar el número de educadores diabéticos y el apoyo a la educación para el autocontrol diabético dirigida a personas con diabetes.

  

1: World Health Organization. Innovative Care for Chronic Conditions: Building Blocks for Action. Global Report. Geneva: World Health Organization; 2002. http://www.who.int/diabetesactiononline/about/icccreport/en/

2: Cabana MD, Rand CS, Powe NR, et al. Why don't physicians follow clinical practice guidelines? A framework for improvement. JAMA 1999; 282 (15): 1458-1465.

3: Jordan EJE, Pruitt SD, Bengoa R, et al. Improving the quality of health care for chronic conditions. Quality and Safety in Health Care 2004; 13 (4): 299-305.

4: World Health Organization. 2008-2013 Action Plan for the Global Strategy for the prevention and control of non-communicable disease. Geneva: World Health Organization; 2008. www.who.int/nmh/Actionplan-PC-NCD-2008.pdf

5: Berwick DM. Lessons from developing nations on improving health care. BMJ 2004; 328 (7448): 1124-1129.

6:

IDF Consultative Section on Diabetes Education International Consensus Standards for Diabetes Education 2003