Los desafíos de la diabetes tipo 2

El objetivo último de la terapia contra la diabetes es prevenir las complicaciones diabéticas, como las enfermedades renal y cardiaca, con el fin de mejorar la calidad y la esperanza de vida. Hay pruebas excelentes de que el desarrollo de complicaciones se puede reducir notablemente, así como limitar su progreso e impacto una vez desarrolladas 1 .

Diseñar los enfoques a la medida de la persona con diabetes

Día a día, la mayoría de las decisiones que afectan al riesgo de complicaciones las toma la propia persona con diabetes y no un profesional sanitario. Por lo tanto, es fundamental una educación diabética estructurada que capacite a las personas con diabetes y a sus cuidadores para controlar su afección (ver “Educación diabética”). Las medidas que afectan al estilo de vida, como una alimentación sana, mantener un peso normal, realizar actividades físicas con regularidad y no fumar, son fundamentales para el control diabético y podrían generar mejoras de la glucemia, del nivel de lípidos y de tensión arterial y reducir el riesgo de complicaciones. Además, la medicación suele tener un importante papel que jugar, especialmente en el control de la glucemia, el nivel de lípidos y la tensión arterial.

Medicamentos hipoglucemiantes orales e insulina

La Guía global para la diabetes tipo 2 1  ofrece un marco de trabajo basado en la evidencia para establecer objetivos de glucosa, tensión arterial y lípidos, así como para la tritración del tratamiento a fin de alcanzarlos. Se prescriben medicamentos hipoglucemiantes orales cuando las medidas que afectan al estilo de vida son insuficientes para conseguir el control glucémico. Para la mayoría de las personas, la metformina, que aumenta la sensibilidad a la insulina, es la primera opción de medicación, seguida de una sulfonilurea, que estimula la liberación de insulina. Estos medicamentos se han utilizado en el control de la diabetes durante décadas. Si estos medicamentos no consiguen controlar la glucemia, entonces entre otras opciones se encuentran las tiazolidinedionas (aumentan la sensibilidad a la insulina) y los inhibidores de la alfaglucosidasa (reducen el índice de absorción de glucosa en el intestino). Entre las opciones más novedosas se encuentran los denominados miméticos del GLP-1 (péptido similar al glucagón) y los inhibidores DPP-4 (dipeptil peptidasa 4); ambos aumentan la liberación de insulina. En este momento, la experiencia con estos nuevos agentes es limitada, peo podrían tener un papel más prominente en el futuro.

A lo largo del tiempo las células productoras de insulina del páncreas de las personas con diabetes tipo 2 se deterioran y, tarde o temprano, en la mayoría de los casos es necesario utilizar insulina, ya que el resto de medidas no son suficientes para controlar la glucemia. Los análogos de la insulina podrían ofrecer algunas ventajas, especialmente con respecto a la hipoglucemia y el aumento de peso. La introducción de insulina exige una estrecha cooperación entre la persona con diabetes y los profesionales sanitarios que la atienden.

Adaptar los enfoques a los recursos disponibles

La atención diabética no necesita ser cara para ser altamente eficaz. En un trabajo llevado a cabo para el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud 2 , las intervenciones contra la diabetes se clasificaron en tres niveles basándose en una evaluación de su viabilidad y eficacia económica en entornos de países en desarrollo. Las intervenciones de primer nivel demostraron ser de alta eficacia económica o incluso suponer un ahorro, e incluían el control moderado de la glucemia y la tensión arterial y los cuidados del pie. Tras reconocer que la mayoría de las personas con diabetes vive en países en desarrollo, la Guía global de la FID ofrece la orientación apropiada a tres niveles distintos de disponibilidad de recursos.

Realizar rastreos para detectar casos ocultos de diabetes

La diabetes tipo 2 tiene una larga fase asintomática, que suele pasar desapercibida, pero durante la cual se están ya desarrollando complicaciones diabéticas que podrían estar presentes en la mitad o más de las personas con diabetes en el momento del diagnóstico. Por lo tanto, la detección y el tratamiento tempranos podrían ayudar a reducir la carga de las complicaciones diabéticas y las pruebas sugieren que un tratamiento precoz e intensivo de hecho es efectivo. Sin embargo, siguen sin resolverse aspectos como cuándo realizar rastreos y qué hacer con las personas detectadas como de alto riesgo de desarrollar diabetes. Las soluciones a estos problemas serán distintas de un país a otro, dependiendo de factores como la prevalencia de diabetes sin diagnosticar y los recursos sanitarios disponibles.

El documento base, “Desafíos de la diabetes tipo 2”, en el que se basa este resumen está disponible en la sección de descargas.

Cuadro 4.3: Áreas de atención diabética individual que exigen de revisiones regulares

Aspectos a evaluar

  • Conocimientos y creencias sobre el autocuidado
  • Adaptación al estilo de vida y deseos (incluidas la nutrición, la actividad física y el tabaquismo)
  • Estatus psicológico
  • Pericia y equipamiento para la automonitorización
  • Tendencias del peso corporal
  • Control glucémico
  • Control de la tensión arterial
  • Control de lípidos en sangre
  • Riesgo cardiovascular
  • Neuropatía
  • Disfunción eréctil
  • Estatus del pie
  • Ojos
  • Riñones
  • Asesoramiento previo al embarazo (cuando sea adecuado)
  • Revisión de la medicación

 

1: International Diabetes Federation. Global Guideline for Type 2 Diabetes. Brussels: International Diabetes Federation; 2005. http://www.idf.org/node/1285?unode=B7462CCB-3A4C-472C-80E4-710074D74AD3

2: Narayan KV, Kanaya PZA, Williams D, et al. Diabetes: The Pandemic and Potential Solutions. In Jamison D, Breman J, Measham A, et al, editors. Disease control priorities in developing countries. Second Edition. World Bank/Oxford University Press; 2006. p591-604.