Los determinantes sociales de la diabetes y el problema de la prevención

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU (definidos en 2.000 y que proponen metas a cumplir para 2015) no mencionan la diabetes ni las enfermedades no contagiosas (ENC), reflejando con ello el erróneo concepto de que éstas son enfermedades de ricos. De hecho, la diabetes y las ENC relacionadas deberían ser objetivos clave para reducir la desigualdad sanitaria en todo el mundo y dentro de los países de ingresos medios y bajos, ya que tras la epidemia de diabetes hay poderosos factores sociales subyacentes. 1 

En países de ingresos altos, la diabetes tipo 2 tiende a ser más prevalente entre los menos pudientes. La diabetes suele ser más frecuente entre las partes más ricas de la población en países de ingresos bajos, pero también hay pruebas de que en algunos países de ingresos medios, es hoy más común en los sectores más pobres de la sociedad. 2  Sin embargo, centrarnos tan sólo en qué grupo socioeconómico tiene más casos de diabetes oscurece el hecho de que, incluso en los países de ingresos bajos, la diabetes ya es muy frecuente en los sectores más pobres de la sociedad, especialmente en áreas urbanas, en donde uno de cada seis (o más) adultos tiene diabetes. 

Gastos sanitarios 

En los países en donde el acceso a la sanidad es limitado y las personas a menudo tienen que pagar su propia atención, es sobre los pobres que la diabetes tiene el máximo impacto social y económico. Por ejemplo, en Chennai (India), las personas de los grupos de rentas bajas o medias pueden gastar entre una sexta y una cuarta parte de sus ingresos en atención diabética. 3 

El entorno obesogénico 

Los determinantes subyacentes de la diabetes son los mismos en todo el mundo. El desarrollo económico va asociado a unos entornos cada vez más "obesogénicos", caracterizados por el descenso de la actividad física y el creciente acceso a dietas ricas en energía. La mundialización tiene gran parte de responsabilidad en estos cambios, por ejemplo, las empresas multinacionales  de alimentos son de los principales inversores en los países de ingresos medios y bajos, 4  ya que los beneficios a ganar en el procesado y venta minorista de los alimentos son enormes.

La Figura 4.6 destaca los factores clave de los determinantes y consecuencias de la diabetes, según el marco utilizado por el libro sobre equidad, determinantes sociales y programas de salud pública de la Organización Mundial de la Salud. 1  En cada nivel hay gradientes sociales que generan peores resultados y consecuencias para los más desfavorecidos. Por ejemplo, los pobres tienen más probabilidades de verse expuestos a un "entorno obesogénico" y de tener peores resultados para la salud. Además, las mujeres pobres son más vulnerables a una mala nutrición durante el embarazo que, a su vez, puede aumentar la vulnerabilidad de su bebé ante los factores de riesgo de desarrollar diabetes con el paso del tiempo. 

Problemas de prevención 

Existe un enorme interés en los enfoques de prevención de la diabetes tipo 2 dirigidos a personas de alto riesgo.  5   6  Sin embargo, dirigirse a individuos de alto riesgo es, en el mejor de los casos, probable que tenga un impacto moderado sobre la prevalencia de diabetes tipo 2. Existen dos razones para ello: en primer lugar, es difícil traducir los enfoques procedentes de estudios complejos y ricos en recursos al "mundo real", como ser capaz de encontrar y reclutar a personas de alto riesgo e impartir prevención eficaz; en segundo lugar, un porcentaje importante de diabetes aparecerá en personas que no están identificadas como de alto riesgo y que, por lo tanto, no serían reclutadas para estas intervenciones preventivas.

El verdadero desafío es combatir los determinantes subyacentes de la diabetes tipo 2 a nivel mundial, lo cual, dicho sencillamente, significa modificar los entornos para que sean menos obesogénicos. Este problema es igual, si no mayor, que reducir el consumo del tabaco. Modificar el entorno obesogénico probablemente exigirá una amplia gama de medidas políticas que afectarán a múltiples sectores.

1: Whiting D, Unwin N, Roglic G. Diabetes: equity and social determinants. In Blas E, Kurup A, editors. Equity, social determinants and public health programmes. World Health Organization; 2010. p77-94.

2: Goldstein J, Jacoby E, del Aguila R, et al. Poverty is a predictor of non-communicable disease among adults in Peruvian cities. Prev Med 2005; 41 (3-4): 800-806.

3: Shobhana R, Rao PR, Lavanya A, et al. Expenditure on health care incurred by diabetic subjects in a developing country--a study from southern India. Diabetes Res Clin Pract 2000; 48 (1): 37-42.

4: Hawkes C. The role of foreign direct investment in the nutrition transition. Public Health Nutr 2005; 8 (4): 357-365.

5: Knowler WC, Connor EB, Fowler SE, et al. Reduction in the incidence of type 2 diabetes with lifestyle intervention or metformin 2002; 346 (6): 393-403.

6: Lindström J, Louheranta A, Mannelin M, et al. The Finnish Diabetes Prevention Study (DPS): Lifestyle intervention and 3-year results on diet and physical activity. Diabetes Care 2003; 26 (12): 3230-3236.