Prólogo

Es un placer agridulce presidir la Federación Internacional de Diabetes durante el lanzamiento de esta sexta edición del Atlas de la Diabetes de la FID. La evidencia publicada en este documento de los millones de personas afectadas por la pandemia de diabetes justifica los incansables esfuerzos de la Federación por promover soluciones a esta crisis de salud en todo el mundo. Las anteriores ediciones del Atlas fueron una herramienta crucial para el éxito de la campaña por una Resolución de la ONU sobre la diabetes, y nuestras cifras fundamentaron la posterior declaración política sobre las enfermedades no transmisibles. Hemos logrado mucho: la diabetes es ahora una de las cuestiones prioritarias en las agendas de las instituciones que toman las decisiones. Pero, las cifras de esta edición son un duro recordatorio de lo mucho que queda por hacer.

Hoy en día hay 382 millones de personas que viven con diabetes. Más de 316 millones sufren tolerancia anormal a la glucosa y corren un riesgo elevado de contraer la enfermedad; un alarmante número que se prevé que alcance los 471 millones en 2035. La diabetes aumenta en todo el mundo y los países luchan para no verse desbordados. Algunos todavía piensan que la diabetes es "una enfermedad de ricos", lo cual es perjudicial para los fondos que se necesitan desesperadamente para luchar contra la pandemia. Pero la evidencia publicada en el Atlas de la Diabetes de la FID refuta ese error: sorprendentemente, un 80% de las personas con diabetes vive en países de ingresos medios y bajos, y los socialmente menos afortunados de cualquier país son los más vulnerables a la enfermedad. 

Los actuales puntos calientes emergentes de la diabetes incluyen a los países de Oriente Medio, Pacífico Occidental, África Subsahariana y Sudeste Asiático, donde el desarrollo económico ha transformado los estilos de vida. Estas rápidas transiciones están provocando unas inéditas tasas de obesidad y diabetes. Los países en vías de desarrollo se enfrentan a muchos problemas de salud con recursos insuficientes para proteger a su población.

A finales de 2013, la diabetes habrá causado 5,1 millones de muertes y un coste de 548.000 millones de USD en gasto sanitario. Sin una acción concertada para prevenir la diabetes, en menos de 25 años habrá 592 millones de personas que vivirán con la enfermedad. La mayoría de estos casos podrían evitarse. Pero, sin un enfoque multisectorial de toda la sociedad, las inquietantes previsiones de esta edición del Atlas de la Diabetes de la FID se materializarán.

A pesar del sombrío panorama pintado por las nuevas cifras, ya tenemos el conocimiento y la experiencia para empezar a crear un futuro mejor para las generaciones venideras. Debemos aumentar la conciencia sobre la importancia de una dieta sana y el ejercicio físico, especialmente para los niños y adolescentes. Pero, es crucial que se creen entornos que sienten las bases para una vida sana. Estas medidas son más urgentes en los países de ingresos medios y bajos, precisamente los que están menos preparados para hacer frente a esta pandemia a gran escala y cuyo desarrollo mismo se verá obstaculizado. Es esencial que los profesionales de la salud, en particular los médicos de atención primaria, reciban una formación suficiente y adecuada para poder actuar con eficacia contra la diabetes en primera línea.

En los dos últimos años, se ha avanzado hacia un cambio político para la diabetes. Aprovechando el impulso de la Declaración Política de 2011 de la ONU sobre las enfermedades no transmisibles (ENT), en la 66ª Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 2013 se aprobó por unanimidad de los Estados miembros un Plan de Acción Global voluntario para la prevención y el control de las ENT. La diabetes es ahora prioritaria en la agenda de salud mundial, con metas específicas para el acceso a los medicamentos esenciales y para detener el crecimiento de la obesidad y la diabetes. Pero, no debemos desaprovechar esta oportunidad. Los gobiernos y responsables políticos, los profesionales de la salud y los afectados por la enfermedad deben seguir comprometidos con la lucha, de modo que la FID pueda lograr su visión de vivir en un mundo sin diabetes.

Sir Michael Hirst
Presidente 2013-15                     
Federación Internacional de Diabetes