En 1984 José Gabriel, un bebé de seis meses que vive en Quito, Ecuador, entró en coma. A su familia le aseguraron que José estaría bien siempre que recibiese la insulina que se le recetaba. Sin embargo, 8 años después, y a pesar de haber
gastado la mayor parte de los ingresos familiares en su diabetes, los padres de José le vieron volver a entrar en coma. En un esfuerzo por entender qué había ido mal, la familia de José recaudó dinero para poder llevarlo a ver a un especialista
en diabetes. Descubrieron que, por una serie de razones, los niveles de azúcar en sangre de José no se estaban controlando correctamente: José y sus padres nunca habían recibido orientación sobre cómo controlar la afección de su hijo. Para
José y sus padres, como para muchos otros jóvenes con diabetes, especialmente en países en vías de desarrollo, la falta de educación diabética es tan peligrosa como la falta de insulina.
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Keywords:
campamentos de diabetes, AYUDA, América Latina, Ecuador, Campo Amigo
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