Reducir el riesgo de diabetes tras la diabetes gestacional

La prevención primaria de la diabetes tipo 2 ha demostrado ser eficaz en muchas partes del mundo. Ya hace años que varios estudios importantes afirmaron que algunas medidas preventivas, como la pérdida moderada de peso, la actividad física moderada y optar por alimentos bajos en grasas y con alto contenido en fibra, pueden ayudar a compensar una intolerancia a la glucosa leve para que no avance y llegue a convertirse en un caso de "auténtica" diabetes tipo 2.1,2

A pesar de que estas pruebas llevan años acumulándose, ¿por qué sigue la diabetes tipo 2 siendo una epidemia continuada? La comunidad sanitaria suele saber qué funciona para prevenir la diabetes tipo 2 en sus estudios de investigación, pero no sabe necesariamente cómo traducir de manera útil la prevención diabética a situaciones de la vida real. Se necesitan desesperadamente programas eficaces y demostrados para las personas bajo riesgo de diabetes. La diabetes tipo 2 es también una "enfermedad familiar". Esta afirmación no sólo se refiere a los riesgos genéticos hereditarios,3 sino que también pone en relieve la conexión con el entorno del hogar. La importancia del contexto de la comunidad asociado al riesgo de diabetes tipo 2 no sólo incluye el entorno físico o el marco social, sino también la notable influencia de la unidad familiar inmediata. También existe una preocupación creciente en torno al aumento del riesgo de obesidad y trastornos metabólicos de niños nacidos de madres con diabetes mellitus gestacional (DMG).4 Por esta razón, existe cierta urgencia por encontrar intervenciones metabólicas eficaces y precoces, tanto para las madres como para sus hijos.


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