Papúa Nueva Guinea

Mayo 2003

En Papúa Nueva Guinea, Jacklyne (la niña de las tierras altas de la que hablamos en nuestra primera actualización) ha vuelto a la ciudad de Kundiawa tras haber estado hospitalizada por un dolor abdominal. Ella y su familia se las arreglan bien con la automonitorización mediante un glucómetro.

Mayo 2002

Las dos niñas que viven en las tierras altas, Jacklyne y Muo, se encuentran bien, gracias a los suministros procedentes del programa y a la dedicación de los médicos del país. Una niña recibe atención en la clínica del Instituto de Lingüística Summer de Ukarumpa, la otra ahora se encuentra más segura, ya que vive con su padre en Kundiawa, y está controlada mediante contacto telefónico y fax con empleados de HOPE worldwide de Port Moresby.

Octubre 2001

A Jacklyne, a quien mencionamos en nuestra primera actualización, sigue yéndole bien. Otra niña de las tierras altas está obteniendo ayuda para adquirir tiras para el glucómetro, lo que permite a su padre monitorizar su nivel de azúcar en sangre cuando es necesario.

La medida clave que se utiliza para monitorizar el control en la diabetes, la prueba de la hemoglobina glucosilada, conocida como HbA1c, ha sido imposible de conseguir hasta la fecha en las tierras altas de Papúa Nueva Guinea. La compañía BioRad ha tenido la generosidad de enviar, ante nuestra petición, algunas muestras de una nueva técnica para medir la HbA1c, que permite que se envíen las muestras por correo a Sídney. Ahora podemos ofrecer mediciones con regularidad a estos niños, lo cual ayuda a los médicos que cuidan de ellos a optimizar su control.

Abril 2001

La diabetes tipo 1 en niños es muy rara en Papúa Nueva Guinea. Esto es una suerte, ya que no se conocen casos de supervivientes a largo plazo (de más de 5 años) de diabetes tipo 1 en el país; los pocos casos registrados han fallecido. La mayoría de la población vive en pueblos, con un acceso limitado a atención sanitaria. Muy pocos médicos del país tienen alguna experiencia con la diabetes tipo 1. Hay un sistema sanitario básico gratuito, pero los recursos son muy escasos. El gobierno proporciona insulina, pero los glucómetros y las tiras para el análisis debe adquirirlos el individuo a precios exorbitantes.

Tan sólo hay un par de educadores diabéticos, y no tienen formación pediátrica. Papúa Nueva Guinea no tiene ni un solo dietista trabajando en sus hospitales. Uno de los beneficios del programa de apadrinamiento será la educación y el apoyo técnico a los profesionales sanitarios.

Tenemos noticias estupendas que contar sobre Jacklyne, la niña cuya historia aparece en el folleto para recaudar fondos:

Jacklyne es de un pueblo de las tierras altas llamado Mul. Tiene nueve años, es hija única y le diagnosticaron diabetes tipo 1 en 1997. El distrito en donde se encuentra su pueblo se abrió al mundo exterior en 1949, y aún hoy día se necesita un vehículo con tracción a las 4 ruedas para cruzar las carreteras que atraviesan los precipicios montañosos. La zona no cuenta con suministro eléctrico ni teléfono, y el Centro de Salud no tiene experiencia alguna en diabetes y con frecuencia carece de los medicamentos más básicos. Así que la familia se ha visto obligada a quedarse, viviendo en la pobreza, con unos parientes que viven junto a centros más grandes de las tierras altas, donde utiliza insulina expirada y no puede monitorizarse. Estaba delgada y no se encontraba bien, tenía problemas con la vista y, en general, se encontraba en una situación muy peligrosa.