Prevención

De momento, la diabetes tipo 1 no se puede prevenir. Los detonantes medioambientales que se cree generan el proceso que acaba por destruir las células productoras de insulina del organismo aún se sigue investigando.

Hay muchas pruebas de que los cambios del estilo de vida (mantener un peso corporal sano y realizar actividad física moderada) pueden ayudar a prevenir el desarrollo de la diabetes tipo 2.

La obesidad, particularmente la obesidad abdominal, está relacionada con el desarrollo de la diabetes tipo 2. La pérdida de peso mejora la resistencia a la insulina y reduce la hipertensión. Por lo tanto, las personas que tienen sobrepeso o son obesas deben lograr mantener un peso corporal sano.

La actividad física es uno de los pilares fundamentales en la prevención de la diabetes. El aumento de la actividad física es importante para mantener la pérdida de peso y está vinculada a la reducción de la presión arterial, la reducción del ritmo cardíaco en reposo, el aumento de la sensibilidad a la insulina, la mejora de la composición corporal y el bienestar psicológico.

Una dieta equilibrada y nutritiva es esencial para la salud. Una dieta sana reduce los factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares.

Otros comportamientos a considerar son:

Fumar: un factor de riesgo bien establecido para muchas enfermedades crónicas, como la diabetes y sus complicaciones. Además de otros efectos perjudiciales, fumar aumenta la acumulación de grasa abdominal y la resistencia a la insulina. Todos los fumadores deberían dejar de fumar. Sin embargo, ocurre a menudo que cuando se deja de fumar se aumenta de peso, por lo que también se debe dar asesoramiento dietético sobre cómo evitar el aumento de peso (por ejemplo, gestionar la ansiedad y los síntomas de abstinencia con sesiones cortas de actividad física para liberar el estrés, en lugar de ir comiendo tentempiés).

El estrés y la depresión: Existen pruebas de que hay relación entre la depresión, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

Los patrones del sueño: Tanto una duración del sueño corta (<6 h) como larga (>9h) puede estar asociada con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. La falta de sueño puede afectar al equilibrio de las hormonas que regulan la ingesta de alimentos y el balance energético. Una duración larga del sueño puede ser un signo de trastornos respiratorios del sueño o depresión y debe ser tratada adecuadamente. También existe una estrecha relación entre la obesidad y el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS), la forma más común de trastornos respiratorios del sueño.