Mi dulce familia

Aminath Abdul Rahman (Aana) nació en 1985 en Malé, capital de la República de las Islas Maldivas, situadas justo al sudoeste de Sri Lanka, en el Océano Índico. La campaña de turismo nacional de su país (“El lado soleado de la vida”) refleja la reputación internacional del mismo como lugar de máximo lujo tropical para recién casados en busca del paraíso. Formadas por 1.190 islas, de las cuales tan sólo 200 están habitadas, las Maldivas han estado catalogadas como “país menos desarrollado” (PMD) por las Naciones Unidas hasta 2011, cuando ascendieron al estatus de país de ingresos medios-altos. La prevalencia de diabetes en las Maldivas (316.000 habitantes) es del 9,8% y el número total de personas que viven con diabetes no diagnosticada está ligeramente por encima del 8%.  

Hoy día, el mayor desafío al que se enfrentan las personas con diabetes en las Maldivas es la falta de acceso a los medicamentos y suministros necesarios para el tratamiento de su afección. Las inyecciones múltiples basadas en la terapia basal-bolus son imposibles de administrar porque, incluso hoy en día, la única insulina disponible es la de acción prolongada. Para empeorar las cosas, la insulina tan sólo está disponible en la capital, debido a que el reparto a las islas de la periferia de las Maldivas es demasiado difícil. Vamos a conocer la aventura de una joven con diabetes tipo 1 en las Maldivas, tal y como nos lo cuenta Aana Rahman, con la ayuda de Aishath Shiruhana, CEO de la Sociedad de Diabetes de las Maldivas.