La Guía de la FID aborda las deficiencias en la asistencia de la diabetes en personas mayores

En Melbourne se lanzó una nueva guía mundial de la FID para mejorar el tratamiento de las personas mayores con diabetes tipo 2. Según la guía, la asistencia de muchas personas mayores con diabetes es actualmente deficiente y fragmentada y deja a un gran porcentaje de personas mayores con necesidades clínicas y sociales sin resolver. La guía ayudará a los médicos a tomar decisiones de asistencia según la edad y función apropiada, y a establecer el estándar al que deben aspirar los gobiernos y proveedores de servicios.

La FID estima que hasta un 19% de las personas entre 60 y 79 años tienen diabetes. En números, esto representa 134 millones de personas. En 2035, se prevé que ese número aumente a más de 252 millones de personas. La FID también estima que hasta la mitad de todas las personas con diabetes tipo 2 no están diagnosticadas, lo que lleva al desarrollo de complicaciones incapacitantes antes del diagnóstico.

La publicación Managing Older People with Type 2 Diabetes Global Guideline (Guía Mundial para el Tratamiento de Personas Mayores con Diabetes Tipo 2) se estructura en capítulos que tratan cuestiones tales como el riesgo cardiovascular, la educación, la insuficiencia renal y la enfermedad del pie diabético. También incluye áreas abordadas con menos frecuencia como la salud sexual y un capítulo sobre la asistencia al final de la vida.

Según la Profesora Trisha Dunning, Vice-Presidente de la FID y coautor de la guía: "El tratamiento de la diabetes es un reto, especialmente en las personas mayores que a menudo sufren cambios mentales, físicos y sensoriales que aumentan su vulnerabilidad, acortan la esperanza de vida y reducen la dignidad, la comodidad y la calidad de vida".

Cuando se combina con el proceso natural de envejecimiento y otras condiciones relacionadas con la edad, la diabetes contribuye a provocar resultados más pobres en las personas mayores en comparación con los que no tienen diabetes. La neuropatía periférica, que es frecuente en personas mayores con diabetes, aumenta el riesgo de caídas y fracturas, al igual que los eventos de hipo e hiperglucemia.

Las personas con diabetes son 1,5 veces más propensas a desarrollar demencia que las que no tienen diabetes. También tienen un mayor riesgo de caer y sufrir lesiones, como fracturas, sufrir dolor y sufrir afecciones renales y hepáticas que complican la prescripción y administración de medicamentos y aumentan el riesgo de eventos adversos asociados con medicamentos, incluyendo las interacciones. Por tanto, determinar el estado funcional y tener en cuenta la esperanza de vida es esencial para planificar una asistencia de calidad.

Según el Profesor Alan Sinclair, Profesor de Medicina en la Universidad de Bedfordshire y coautor de la guía: "La investigación también muestra que muchos profesionales de la salud carecen de conocimientos acerca de cómo proporcionar la educación y el cuidado de las personas mayores. Es esencial que las políticas de salud del gobierno, incluyendo los planes estratégicos, aborden las necesidades específicas de las personas mayores e incluyan estrategias para desarrollar los conocimientos y competencias de los profesionales de la salud para atender a las personas mayores con diabetes".