Cuando alguien está enfermo, ya sea durante un período corto o largo de tiempo, inmediatamente pensamos en los costes que esta persona tiene que afrontar tanto en términos de dolor físico como económicos, ya que necesitará comprar medicamentos y otros suministros para mejorar o mantener la afección bajo control. También podríamos ir más lejos y considerar los costes económicos que recaen sobre los sistemas sanitarios nacionales. Pero los factores económicos sanitarios son algo más que esto.