Para las personas con diabetes y los proveedores sanitarios que trabajan con ellas resulta difícil hablar sobre el delicado tema de las complicaciones a largo plazo. En algunas situaciones, los profesionales sanitarios tienen reticencias a la hora de imponer una información “desagradable” a una persona que podría estar luchando por afrontar su diabetes; en otras, el posible riesgo de desarrollar complicaciones podría utilizarse como amenaza en un intento de asustar a las personas para que sigan los consejos médicos.