La República de las Filipinas se considera un país en vías de desarrollo. El estado ofrece servicios sanitarios a través de centros de salud, clínicas locales y hospitales, así como en instalaciones del sector privado. Aunque la OMS recomienda a los países que deberían gastar al menos un 5% de su PIB en sanidad, el presupuesto sanitario de Filipinas se sitúa en torno a tan sólo el 3,4% del PIB del país (264 millones de USD), mientras que su presupuesto militar es de 566 millones de USD.