Controlar la diabetes, una tarea compleja en circunstancias ideales, se puede volver extremadamente difícil en situaciones de emergencia. Millones de personas de todo el mundo viven bajo la amenaza constante de un conflicto armado o los desastres naturales, como inundaciones, huracanes y terremotos. Las dificultades a las que se enfrentan las personas pobres y desprotegidas a la hora de acceder a la atención diabética se ven exacerbadas en caso de catástrofe.