Las dietas típicas para personas con diabetes tipo 2 limitan los carbohidratos, reducen las calorías para facilitar la pérdida de peso y limitan las grasas saturadas para reducir el riesgo cardiovascular. Estos cambios dietéticos son lógicos, y a veces sirven de ayuda. Para muchas personas, sin embargo, este tipo de cambio tan sólo genera una modesta pérdida de peso y una pequeña mejora del control de la glucosa en sangre.