Un día de 1997, cuando él y su familia deberían haber estado celebrando el cumpleaños de su esposa, la vida de Guy Barnett cambió repentinamente: después de que le diagnosticasen diabetes tipo 1, se administró su primera inyección de insulina. A pesar del sentimiento de temor y frustración, él y su familia decidieron hacer frente a su diabetes: de cara. Desde entonces, ha trabajado dentro de la comunidad australiana de diabetes.