Con el envejecimiento de la población mundial, el impacto de las
enfermedades crónicas impulsará los sistemas sanitarios de todo el
mundo en dos direcciones: la suma de cantidades importantes a sus
costes y la imposición de limitaciones considerables sobre una mano de
obra sanitaria ya al límite. Se calcula que los presupuestos sanitarios
de la mayoría de los países desarrollados se llevarán el 20% del
producto nacional bruto para la década de 2020. El último Informe sobre
Mano de Obra Sanitaria de la Organización Mundial de la Salud sugiere